¿Cómo se pueden mejorar los Resultados académicos de los Hijos?

¿Cómo se pueden mejorar los Resultados académicos de los Hijos?

¿Cómo se pueden mejorar los Resultados académicos de los Hijos?

Considero que en todo proceso académico tanto las instituciones como las familias deben estar involucradas y comprometidas para obtener resultados favorables según el objetivo de cada persona.

A finales del mes de agosto de 2016 recibí una llamada de una persona, sentí desaliento en su voz, ella me dijo:

“Hola, me gustaría que me ayudara con mi sobrino, estoy muy preocupada porque está a punto de perder el año y yo estoy haciendo un esfuerzo muy grande como para permitir que él pierda otro año; no sé qué hacer creo que lo que le está pasando es que se está juntando con unas amistades que no le convienen, además tiene 14 años y ya tiene novia, ella es una niña que no me gusta, es mala influencia para él”.

Mientras la escuchaba, traje a mi memoria comentarios que en algún momento también los había oído de otras familias en situaciones similares.  Tomé una respiración profunda y le dije a la señora, claro yo puedo ayudarte. Sentí temor porque no sabía cómo iniciar, pero al mismo tiempo sonreía de corazón porque intuía que todo saldría bien. Sé que ya tenía herramientas y cursaba el Master en PNL, aunque no me había enfrentado a una situación de adolescencia y su mundo. Lo primero que hice fue llenarme de confianza con un ejercicio de anclas.

Amigo lector ¿qué hubieras hecho tú con este panorama?. Pongo en consideración lo siguiente:

  1. Evita renegar de las situaciones, más bien observarlas en comprensión hacia el otro.
  2. Evita juzgar a las personas, de esta manera ayudas más y te ayudas a ti mismo para permanecer en una energía de bienestar.
  3. Recuerda ser un apoyo y una guía, empoderando al otro a responsabilizarse de sus propios resultados.

En mi primer encuentro con el chico asumí la posición de “un amigo con el corazón amoroso de un padre”, y de esta manera actué, me olvidé un poco del tiempo de las 6 materias que llevaba perdidas, y fui descubriendo que su relación con las calificaciones había pasado a un segundo plano porque su prioridad estaba concentrada en ayudar a su novia con los problemas de depresión, sintiéndose comprometido. 

Adicionalmente, sentía impotencia de no saber cómo ayudar a sus amigos para que dejaran de consumir sustancias inapropiadas. Para el chico, en su sistema de valores, no ayudar o no hacer nada por sus seres cercanos representa: abandono, desprendimiento, desinterés o un amor falso.

En nuestro segundo encuentro decidimos ir a cine, y saben qué, no me lo van a creer, nos vimos dos películas seguidas (Capitán América Civil War y Kung fu Panda3). Nunca hubiera pensado hacer algo como esto, pero qué bien la pasamos, se sintió raro hacerlo, pero fue genial.

Luego fuimos a comer un buñuelo grandote en el parque de Sabaneta y comenzamos a hablar acerca de algunas escenas de las películas, relacionando los temas de amistad; la aceptación de las diferencias, el amor por los demás, lo valioso de construir en familia, el cumplimiento de metas, la autoconfianza, entre otras cosas. Este momento fue fundamental para sentirse comprendido y escuchado, generando aprendizajes a través de actividades disfrutadas.

Luego de conocer un poco de su mundo, evitando imponer condiciones y dejando claros aspectos primordiales para lograr el objetivo, me enfoqué en realizar ejercicios de PNL para trabajar el empoderamiento, la autoestima, el reconocimiento de fortalezas, la comprensión entre la responsabilidad y la culpabilidad, y la meditación.

Es importante mencionar que tuve unos espacios de diálogo con los familiares más cercanos, porque ellos son indispensables para el éxito sostenible del proceso en el tiempo; descubriendo una tendencia en el lenguaje de comunicación enfocado a:

  • La represión.
  • El miedo.
  • El quitar cosas si no hace o cumple.
  • En castigos impositivos.
  • En separar sus amistades de forma incomprensiva.

Lo anterior era una estrategia que claramente no estaba funcionando.

Por lo tanto, sugerí que se interesaran más por averiguar qué otras cosas lo hacen sentir bien o lo motivaban. Por ejemplo, me enteré de que al chico le gustaban los abrazos, el silencio, la vista desde lo alto, y bueno; si eso era algo que le gustaba.

Entonces le prometí un gran abrazo en la cima de algún cerro de Medellín al cual iríamos los dos para celebrar y disfrutar viendo juntos el espectacular paisaje al son del viento; cuando él escuchó mis palabras, lo imaginó y se dibujó una sonrisota en su rostro.

¿Crees que logró finalizar el año académico bien?, ¿Qué te hace pensar que no?, ¿Qué te hace pensar que sí?…….

Con su compromiso culminó satisfactoriamente el año y luego de unos meses decidió terminar la relación con su novia, yo le pregunté y ¿qué pasó?:

él me contesta en una postura reflexiva, “a veces es importante dejar a las personas solas para que aprendan, intenté ayudarle, pero ella es la que toma la decisión de ayudarse”. Cuando escuché esto, pensé: definitivamente cada persona tiene un sabio en su interior, solo hay que dejarlo salir.

Libremente es un espacio en donde encontrarás el apoyo puedes estar buscando, si te decides, estaré presente y a tu disposición. Contáctanos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.